El bien comunal

Introducción: 

El documento del que parto es una mera redacción de inglés. Puedes visualizarlo en una sola hoja aquí. Lo traduciré y ampliaré un poco, para ver si logro convencer a una triste alma de abandonar los callejones sin salida. 

El título es Good for the unit versus good for the whole, por lo que hablaremos sobre mi misconception favorita: el bien comunal. Ya he publicado un diálogo al respecto.

Reitero en mi creencia... el problema con el 99% de filósofos hoy en día es que se niegan a rendirle cuentas a las Verdades Categóricas solo por el gusto, el afán insano, de darle más al coco de la cuenta. ¡La gente quiere romper platos para luego pegarlos, cuando es mucho más sencillo no romperlos en primer lugar! Son más bien artistas. Lo que los distingue de ese digno grupo de hippies es que creen cargar con un deber intelectual a las espaldas. Es como teorizar sobre qué sucedería con ecosistema actual si aparecieran unicornios de la nada. Alguna curiosidad saldrá de ahí, pero el enfoque es surrealista. 

Surrealista, ilógico... cabe recordar esta cita de R. Dawkins: «El amor universal y el bienestar de las especies consideradas en su conjunto son conceptos que, simplemente, carecen de sentido en cuanto a la evolución» (1). 

En el prólogo de Vida, la gran historia de Juan Luis Arsuaga (2), me topé, en un párrafo dónde hablaba de la laboriosa relación entre el método científico y las ciencias históricas, con lo siguiente: «diría que las otras ciencias experimentales sienten envidia de la sencillez y la elegancia de las formulaciones matemáticas de la físicaI», ¡tan breves! ¡Tan compactas! Si bien la política no la consideraría una ciencia experimental [sino una estrategia con base en ellas, de aquella manera, porque que Dios baje y vea si considera sus límites racionalmente], es cierto que todo sería simple si pudiéramos expresar estas cuestiones matemáticamente. 

Lo cierto es que de poder, se puede. Carecemos de la larga historia de datos que harían falta para predecir la evolución, el progreso, etcétera... en la física es todo sobre el aquí y ahora, pero las cosas se complican en lo no tan raso. Oh, pero, ¿qué me comunican por el pinganillo? Hay una fórmula lógica que sin duda deja en jaque al bien comunal. Y la expondré a continuación, a fin de que los arquitectos de la ética se zafen de sus neuróticos esquemas. 

Conceptos clave: bien comunal, lógica, política, ética. 

Traducción y ampliación: 

Las aclaraciones entre corchetes serán de gran ayuda para comprender al cien por cien esta breve pieza. 

«Por miles de años, utilitarios y nihilistas han luchado sobre la pregunta [¿mejor lo bueno para uno o lo bueno para todos?] sin llegar a una acuerdo. Aquellos que defienden la mayoría (que no son todos, en lo absoluto), pasarán por idealistas porque no entenderán jamás cómo funciona el mundo». 

«Las leyes de la naturaleza siempre están en lo correcto, porque ellas marcan lo posible y lo imposible. La naturaleza, la realidad, son, después de todo, solo la materialización de las cosas que pueden suceder [y mantenerse] (estables). Lo imposible (inestable), jamás se materializará en el mundo. Por eso lo bueno para todos no llegará a existir jamás: porqué es ilógico [, es irracional]». 

«Más allá de las ambiciones del Hombre [hablo de las ambiciones políticas y morales], nuestro móvil es completamente egoísta. Lo que tiene todo el sentido... queremos estar vivos, lo que significa que haremos cosas acorde. Todo lo que se resulte contraproducente resultará demencial, suicida. Hemos de complacer a nuestros cuerpos para mantenernos. Y luego, hemos de complacer a nuestro propósito (la razón por la que seguimos con este circo). El gen egoísta, lo explica bellamente. Solo somos un transporte diseñado para mantener nuestros genes inmortales fluctuando [, una pared de celulosa]».

«Los animales morirán en peleas aparentemente irracionales solo para pasar sus genes [a la siguiente generación]. Los humanos llaman a todos sus actos racionales, pero se mantienen fieles a sus pasiones más profundas para perpetuar la emoción en sus vidas». 

«Si necesitamos algo más matemático para entenderlo, tenemos la compatibilidad de conceptos, la sinonimia [y la oposición]. Primero de todo, lo que sirve a la mayoría no sirve a nadie∞ [/R*] = 0. Eso es una premisa básica. Todo significa nada. Lo contrario de Nada es Algo, porque es una contradicción permitida [contradicción o contraposición del Algo respecto a la Nada, la existencia de Algo contradice e imposibilita la Nada como suceso real]. Si todos fuéramos felices, [nadie sería feliz, pero supongamos que todos fuéramos felices ahora:] la barra digamos que se alzaría. Necesitaríamos un nuevo estado de felicidad que alcanzar para llamarlo "felicidad". Lo que es la norma no se destaca, no tiene relevancia. [De lo contrario, el concepto morirá]».


«Además, algunos filósofos pesimistas han llegado a la conclusión de que, viniendo al mundo contra nuestra voluntad [o indiferente a], deberíamos tener el derecho de hacer todo aquello por lo que clame nuestra alma. Es un feroz argumento en defensa de los criminales». 

«¿Quién está verdaderamente tras las reglas? La mayoría. Porque un asesino haciéndolo que quiere no es en lo absoluto seguro y conveniente, suprimen su voluntad para asegurar su existencia. Los utilitarios realmente suprimen al individuo... cuando es lo único que existe en sí (conciencia), un sacrificio a ciegas. Los locos se volverán locos en el proceso de mantener a sus vecinos seguros». 

«Todos tienen derecho a la plenitud. J. S. Mill, con su "no me importa, ¡todos tienen derecho de expresarse y de ser felices sin importar qué! El placer es la nueva norma", [que lo deja muy apartado de los utilitaristas convencionales] incluso si no lo decía de esta manera oscura, seguro que estaría de acuerdo con mi gesto de alzar la cea cada vez que tengo contacto con la hipocresía de la conveniencia. Pero, por supuesto, estoy bien con esta situación. ¡Justicia para aquellos sin desórdenes antisociales! Soy, después de  todo, un sujeto neuritípico que se beneficia de la ausencia de libertinaje».

«Creo que puedo decir que he cubierto bien la pregunta. El quid de la cuestión es que las personas defenderán sus palabras sin preocuparse de que tengan sentido lógico. Por supuesto, el bien comunal ni siquiera es algo, y lo bueno para la unidad es todo lo que será siempre, incluso si el benefactor de la situación es la mayoría. Debates al respecto son una pérdida de tiempo y energía... todo ha sido dicho ya... (sin embargo, puesto que nadie escuchaba, ¡habrá de ser dicho una vez más!)». 

*

Hasta aquí hemos visto el razonamiento del que parto para eludir las problemáticas políticas con petulante donaire. * Es probable que el uso de R para referirme a las posibilidades absolutas sea más correcto... quizá no suponga cambio. 

Si alguien tiene algo que aportar, ¡que hable ahora o calle para siempre! 

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