Como comenté en «Entender la historia» de 2023, a lo largo de mi vida me he enfrentado a un problema no particular pero sí frecuente. Con esto quiero decir que sin duda debe ser una experiencia compartida por muchas personas, pero que, sin embargo, aunque muchos deban estar pensando «vaya, a la gente le encanta hablar sin conocer la raíz profunda de las cosas», ¿cuántos de estos realmente están atajando dicha raíz? Porque, por desgracia, me encuentro esta situación en 5 de cada 5 interlocutores. Aquí alguien está mintiendo...
Muchas personas critican mi posición apolítica. Con esto no quiere decir que no tenga políticas, ¡vaya si las tengo! ¡Tengo normas por doquier! El que me conoce sabe que para casarse conmigo hay que firmar un contrato que va creciendo en hojas a lo largo de los años, con cláusulas meticulosamente definidas para evitar largas discusiones y poder remitirme a «el contrato» cuando sea conveniente. Soy una persona práctica, con las cosas claras respecto a lo que a mí me resulta o resultaría útil. Me gusta el orden, la coherencia y la honestidad. Esto puede demandarse sin ser particularmente honesto, de la misma manera que uno puede buscar y acaudalar belleza sin encarnarla.
Tengo una dieta intuitiva con políticas claras, un régimen de actividad física, unos límites para mis amistades y una fuerte noción de la Justicia basada en la coherencia del sistema moral de los individuos. Sumado a eso, estoy abierto a atajar cualquier novedad en el mundo, si me la topo lo suficientemente de frente. Por eso, en este blog tiendo a comentar los puntos de actualidad de forma ingeniosa, fresca y audaz.
Como siempre escribo todo esto del tirón y sin «buen gusto», porque para gusto tengo mi afición por la literatura y el conocimiento axiomático. Hay una lista de cinco libros que considero magistrales y tres de ellos son de por sí tan indispensables que por si solos te libran de leer cualquier otra cosa, incluso de leer este blog. Los listo por niveles, lo que quiere decir que de leer el primero podrías no leer ninguno más, pero que de leer el segundo, requerirías aún el primero.
- El azar y la necesidad → "Publicado en 1970 por el premio Nobel de Medicina Jacques Monod, es un influyente ensayo de filosofía de la biología que sostiene que la vida y la evolución surgieron de una combinación entre eventos puramente fortuitos y leyes físicas estrictas" (AI Overview de Google).
- El gen egoísta → "Richard Dawkins publicado en 1976 que propone que el verdadero motor de la evolución no es la especie ni el individuo, sino el gen" (AI Overview de Google).
- Vacas, cerdos, guerras y brujas → "Demuestra cómo costumbres Aparentemente extrañas o irracionales tienen explicaciones lógicas basadas en la economía y la supervivencia material. El autor utiliza el materialismo cultural, una teoría que explica que las reglas de una sociedad dependen de sus recursos reales y del medio ambiente" (AI Overview de Google).
- El río de la conciencia → "Colección de diez ensayos póstumos del neurólogo Oliver Sacks, preparados por él mismo pocas semanas antes de morir en 2015. El libro explora qué nos hace humanos a través de la conexión entre la neurociencia, la evolución, el tiempo y la creatividad".
- Raja-Vidya: El rey del conocimiento → "Un libro escrito por A. C. Bhaktivedanta Swami Prabhupāda, el fundador de los Hare Krishna, que explica la filosofía védica y el conocimiento espiritual supremo. Las bases incluyen la identidad real (el ser humano no como cuerpo material sino como un alma espiritual), el conocimiento trascendental (el saber supremo como la comprensión de la relación eterna entre el alma y Dios) y la práctica espiritual de devoción" (AI Overview de Google).
¿Cómo se relacionan estos libros entre sí? Voy a justificar los niveles de inmediato:
- El azar y la necesidad da una serie de argumentos para sostener que la vida en la tierra es un accidente y el universo no tiene un propósito divino o humano (teleonomía) y, por lo tanto, no hay un carácter proyectivo, una orientación, una dirección de evolución ascendente, solo un movimiento inercial. Explica como los errores genéticos dan lugar a las mutaciones que a su vez nos permiten «cambiar», más que «evolucionar», pero nos permiten «adaptarnos» gracias a la selección natural. Su libro definió el azar como la única fuente de toda la diversidad biológica del planeta. Recordemos que esto fue publicado en 1970. ¡Imagínense! La humanidad ha tenido siglos y siglos de «evolución» para poder llegar a una conclusión como esta. ¿Podéis imaginar como de absurda fue la gente en el pasado? ¿Podéis haceros una idea de su barbarie e incivismo? Hasta hace dos décadas y estamos en el 2.026 dC, los más grandes científicos no comprendían la formación de la mandíbula y pies en niños. Pocas personas entenderán la profundidad y repercusiones de esa ignorancia. La ignorancia de cosas con las que se convive a diario, ¿no es eso lamentable?
- Con esta porción podemos inferir todo el contenido de El gen egoísta. Por tanto, para mi fue primero El azar y la necesidad y ya venían en él todos los conocimientos que encontré en El gen egoísta, pero es una placentera ampliación de mismo carácter. El comportamiento de los seres vivos sigue unas limitaciones absolutas y notorias a nuestro alrededor.
- En Vacas, cerdos, guerras y brujas tenemos una explicación sólida de Marvin Harris respecto a cómo diferentes aspectos de nuestra cultura vienen determinados no de la elección humana o de algo aleatorio que haya cambiado en él su percepción de las cosas —que también, al final no podemos zafarnos de la aleatoriedad y de las mutaciones que provoca, lo cual es una explicación en si misma y a la vez refuta la necesidad de una explicación superior—. Por supuesto, puede ser concluido de lo anterior enteramente, pero es una ampliación gustosa de aspectos de la cultura que nos afectan a día de hoy a múltiples niveles y que la gente muchas veces critica o acata sin entender.
- El río de la conciencia trata de explicar el flujo mental del ser humano, arrojando luz en temas como la memoria, la creatividad, la percepción del tiempo, entre otros. Es un libro que explora la visión de otros célebres científicos como Charles Darwin, ofreciendo insight en sus estudios botánicos. Este libro puede ser inferido de la combinación de los otros libros anteriores si se suman a una atenta experiencia anecdótica del lector, sin necesidad de consumirlo directamente. Pero es, de nuevo, una placentera ampliación. El comportamiento y características del ser humano pueden inferirse gracias a las leyes del entorno. ¿Cómo debería ser el proceso mental?, ¿Qué es la conciencia?, son cosas que pueden suponerse del contenido anterior perfectamente.
- Finalmente tenemos un libro espiritual. ¿Gracioso, verdad? Sé que a muchas personas podría parecerles irónico o de mal gusto, pero quedé totalmente fascinado. Este hombre había dado en el clavo. A veces no es quién lo dice ni cómo lo dice, ¡pero independientemente del maquillaje, uno puede ser algo detrás de todo eso que es lógico y preciado! ¿Qué podría significar que el hombre no es algo material sino algo espiritual? Es lógico: su deber viene de atrás y continua en el futuro, de generación en generación, los lazos de la vida, tal y como decía Richard Dawkins en El gen egoísta, ¡oh, hemos vuelto! Si los genes son lo que persiste y los genes marcan el deber, es lo más sensato hablar de ello como que nuestra humanidad no es algo propio, sino que hay una cadena de generación en generación que lo define. ¡Oh! ¿Quién soy yo, sino una viciosa criatura aferrada a su materialidad, si veo toda esta cadena y decido romperla? ¿Qué clase de no-plan se tiene para conmigo? Estoy de broma. No es necesario leer específicamente este libro espiritual, pero lo recomiendo porque de entre todos ellos ha sido mi favorito. Usualmente los leo con una sonrisa condescendiente, ¡que cerca y que lejos! ¿Lejos? ¿De qué? No pretendían llegar a donde yo de todas formas, por lo que estuvieron todo lo cerca que querían.
¿Pero a dónde quería llegar? Sí. A nuestro alrededor, docenas, miles, ¡millones de personas!, han ignorado incluso los tres primeros libros de esta lista. Y estas personas son «expertos» en su campo. Y estoy seguro de que alguien podría llegar a ser un buen cirujano, porque es algo técnico, o doctor, porque es algo aplicable por sí mismo, sin necesidad de mucha filosofía, o abogado, porque está totalmente ceñido al sistema sociopolítico, sin requerir de ningún tipo de creatividad más que de maña para su desempeño exclusivo. ¿Pero qué hay de biólogos y de economistas en su faceta teórica —no veterinaria, tampoco banquera—? Por supuesto, uno debe actuar en el mundo, pero, ¿tienes realmente algo fuera del mundo sin entenderlo? No creo que puedas separarte del mundo ni por un instante, desconectarte de él completamente, sin primero pararte a examinarlo con frialdad, sin ego — incluso si luego decides reclamarlo de vuelta con aún más firmeza, ¿fiereza?
Me entristece ver a tanta gente empezar la casa por el tejado: aficionándose a datos particulares de diferentes disciplinas sin entender la disciplina más importante de todas. Pero a menudo, como he repetido hasta la saciedad: la gente toma sus herramientas como algo en lo que debe poner su espíritu, canalizarlo. Hace de sus herramientas sus ojos, y no creo que haya nada más patético que eso. Una persona debe pararse y entender. Pero si no puede por sí sola, debe leerse los tres primeros libros para al menos, hacer el esfuerzo.
¿Cómo puede alguien pretender comprender la humanidad a través de la política más superflua, de los datos históricos, sin entender el origen del músculo en primer lugar? Se me hace extraño, perverso, demencial.